EL MUNDO MIRA A

CHILE

Trinares: un deslumbramiento de la mirada, de la capacidad de imaginar.

Comentario de libros

María Emilia López

Trinares
Felipe Munita
Ilustraciones de Sozapato
Fondo de Cultura Económica, 2024

marzo 24, 2025

El 06 de enero de 2025 la BILIJ se llenó de alegres sonidos durante la presentación del libro Trinares, de Felipe Munita. Nos acompañaron Ángeles Quinteros y María Emilia López, quienes compartieron con los presentes su delicada lectura  y visión de este poemario.

En el contexto del Día de la Poesía, compartimos con ustedes la presentación de María Emilia López.

En primer lugar quiero agradecer la posibilidad de conversar sobre este poemario tan hermoso, y festejar también el Premio  hispanoamericano de poesía para las infancias, que llevan adelante la Fundación para las Letras mexicanas y Fondo de cultura económica. Es un premio muy importante porque permite visibilizar la poesía, construir acervo (algo muy complejo dentro del ecosistema editorial) y, en consecuencia, generar disponibilidad poética en la escuela, en los centros infantiles, en las familias. Las niñas, los niños, los jóvenes necesitan buenas dosis de poesía y de intercambios alrededor del poema.

”El cielo, un firmamento de canciones”, este verso pertenece al primer poema. Eso es Trinares, un firmamento de canciones, sin canciones.

Es un pensamiento perenne sobre el canto, las canciones que habitan guitarras sin cuerdas, notas que desearían huir de sus entornos habituales, hacer otras cosas, callar o dormir, pero siempre volverán en formas increíblemente diversas a elaborar poemas. 

Una obra de arte sonora, que juega a las escondidas con el significado que nos devuelven los ojos, la simple vista, para descubrir más allá de toda evidencia lo que está agazapado y suena, y canta, o calla. 

Portada libro Trinares, ilustrado por Sozapato

“Amar las palabras para hacer con ellas la casa”, así termina el poema “Las palabras”.

Y eso es también Trinares, una casa musical llena de secretos que solo podrás conocer si atraviesas la poesía. Hay cosas que solo se pueden conocer a través de la poesía, que ningún lenguaje coloquial tiene el poder de nombrar. 

Muchas personas pensamos que los poemas solo están completos cuando los recitas o los lees en voz alta. Sin la melodía, la dicción, las pausas que provoca el lector o recitador, el poema titubea, está apenas intentando vivir. Y la gracia, la concentración, el detenimiento y la percepción de quien recita incide notablemente en el poema que escuchas, que es en definitiva el verdadero.

En Trinares, al leerlo en voz alta cada poema canta por sí mismo, te pide menos, te exige menos, porque te da casi todo, te ayuda enormemente a que puedas decir lo verdadero.

El ritmo y la melodía maravillosamente trabajados hacen que leas sintiendo que te hamacas, el fraseo te lleva de atrás para adelante en curvos movimientos y modulaciones que siempre vuelven al cauce preciso que hace nacer, por el propio impulso imaginativo de la voz poética, un nuevo vaivén.

Preguntas del farero en su primer día de trabajo:

¿Qué es el faro? La mar le responde:
Es hijo del fin del mundo
Y del viento que allí ronda
Es el hermano más alto
Que tuvo la caracola.

Tomo estos versos porque me encantan, me gustan sobremanera, esa figura: es el hermano más alto que tuvo la caracola. Me parece maravillosa, hay muchas otras que podrían competir en belleza y creatividad, ésta en particular me deslumbra. Y eso es también Trinares, un deslumbramiento de la mirada, de la capacidad de imaginar.

Ilustración de Sozapato para el libro Trinares; @sozapato

Hay pájaros, golondrinas, colibríes, garzas, barcos, el mar y las nubes, y palabras que agitan el aire. Una de ellas, precisamente, es “tentenelaire”. En Argentina no es una palabra habitual, en Trinares está presente en el poema “El colibrí y la casa”. Este es uno de los poemas preferidos del libro para muchos lectores pequeños con los que comparto mis días, y tentenelaire es la palabra estrella. La repiten en sus juegos, piden otra vez la estrofa final. No sé hasta dónde comprenden su significado, pero no les importa, absorben y se nutren de su musicalidad y de la oscuridad que proporciona la novedad. 

La poesía es oscuridad, y hay que trabajar con la propia sensibilidad para encontrarle un lugar preciso, que puede ser simplemente el lugar el placer sonoro, y la intrigante novedad. Un juguete nuevo es la palabra “tentenelaire”, un juguete que ayuda a amar las palabras para hacerse con ellas la casa. 

Los poemas de Trinares hacen crecer las casas de las niñas y los niños que lo escuchan o lo leen, ayudan a sentir el mundo de maneras nuevas y profundas, dan cauce a las capacidad infantil de ver lo que no es obvio y ponerlo en el lenguaje.

Un fragmento del poema “Posibilidad”, de Circe Maia, dice así:

¿De qué manera ataco con palabras

cosas tan delicadas?

La mirada de un niño de tres meses

¿puede acaso tocarse con las palabras

“meses”, “tres”, “mirada”?

Felipe parece preguntarse, como Circe, de qué manera atacarlo todo con palabras, para capturar lo más delicado de ciertos recorridos de la experiencia. Y encuentra las maneras, y nos deja perplejos y perplejas, columpiándonos en el asombro y la alegría.

“Más se disfruta el viaje cuando no hay hoja de ruta”, leemos en un poema.

Bueno, habría que ver, en Trinares nada parece improvisación, hay un trabajo minucioso y medido, un mapa estético prolijísimo, y en un contexto discursivo un poco extraño para la poesía infantil en este momento, un tiempo de pujas entre las formas tradicionales, que en muchos casos se utilizan como esquemas vacíos que anulan cualquier sentido poético, y entonces se edita la rima fácil y escolarizada que trae aparejada alguna ganancia didáctica, o el verso libre que de tan libre se olvidó su sentido, Trinares nos demuestra que la poesía versificada, la métrica cuidada, no solo atraen profundamente a los lectores pequeños sino que no se riñen con la imaginación o el juego: por el contrario, abonan cimientos potentes para la mejor creación contemporánea.

Visita de María Emilia López y Felipe Munita a la BILIJ. Lectura bajo la higuera.

¿Por qué poesía para las infancias? Bien podríamos preguntarnos por qué considerar a Trinares como un libro “infantil”. Como toda buena poesía, produce conmoción en función de una sensibilidad, más allá de las franjas cronológicas. Pienso en lo universal de la buena poesía, y haría el ejercicio de leerles estos poemas a personas muy variadas, seguramente el canon “infantil” se pondría en crisis.

Y quisiera cerrar esta pequeña intervención con un poema de Fabio Morábito, que le hace honor a Felipe poeta:

¿Qué importa más: un diente o un poema?
¿Es peor perder un buen poema o perder un diente?
¿Aceptarías perder un diente
por cada buen poema que escribes?
¿Llevarías tan lejos tu amor por los poemas?
Imagina el estado de tu boca,
engullendo sin sabor, casi sin masticar,
la comida,
y no poder besar ni reír.
Pero es más deprimente que escribas
como un desdentado,
con versos que no muerden.
Como los dientes, que trabajan en común
pero duelen solos,
que no haya una palabra de tus versos
que no sepa a lo que escribas,
ni un verso que, escogido a ciegas,
no venga apalabrado.

Fabio Morábito

Estoy segura de que Felipe jamás perdería diente alguno, porque cada verso sabe a lo que escribe y más, porque cuando quise elegir algunos versos, aquellos que más me sorprenden a interesan, tuve que comenzar a tachar porque eran casi todos, porque nada está al azar, porque se traslucen días y días y más días de un trabajo profundo y tan cercano a la infancia, no a la infancia cronológica, sino al estado de infancia que nos permite vivir en el asombro y la creación más allá de nuestras décadas. Y claro está, un saber específico sobre la poesía que construye la arquitectura más sólida y versátil posible.

Agradezco mucho que exista Trinares, es una alegría para mi corazón y para el de muchísimos niños, niñas, mediadores, madres y padres que encuentran en él un modo nuevo de habitar el lenguaje.

* Agradecemos a María Emilia López por compartir este texto con nosotros y autoriza su publicación.

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María Emilia López

María Emilia es especialista en Educación Temprana y en Literatura infantil. Ha desarrollado numerosas investigaciones sobre la lectura y la escritura en la primera infancia. Asesora de programas de política pública sobre primera infancia en México, Brasil y Colombia. Escritora y editora de libros para niños; ha publicado Un pájaro de aire, La formación de los bibliotecarios y la lectura en la primera infancia y Un mundo abierto. Cultura y primera infancia

*Créditos fotografía: Revista Emilia

Constanza Mekis, Felipe Munita, Ángeles Quinteros y María Emilia López

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