EL MUNDO EXPLORA

Latinoamérica

Entrevista con Constanza Mekis

El sueño de IBBY para Latinoamérica y el Caribe es levantar la identidad cultural de la región a través de la lectura y su mediación

Paula Campos

“Este es un reto que llega en el momento justo de mi vida. He podido acercarme a diferentes países de América y el Caribe e ir conociendo sus riquezas, diferencias, pormenores y también los problemas que tienen en torno a la lectura, el fomento lector, los índices de lectura y todas aquellas mediciones que nos van a servir de insumos para poder fortalecer el trabajo de la región”, dice desde su casa Constanza Mekis, recientemente nombrada Directora para la región de la Organización Internacional para el Libro Juvenil (IBBY, por sus siglas en inglés).

El desafío no es menor: unir a la región desde la literatura. Este es un sueño compartido por los países que integran, desde Latinoamérica y el Caribe, la red internacional que propicia el encuentro entre los libros y la infancia.

Justamente a eso se ha dedicado por décadas Constanza, soñando con crear un espacio común para que nuestro continente hable a través de sus escritos. Espera que ese encuentro llegue a través de las palabras para el desarrollo de una infancia y juventud más participativa, ciudadana y consciente de la vida y las implicancias que tiene el vivirla desde este lado del mundo. 

Exactamente desde allí es donde trabaja en IBBY Chile y en Fundación Palabra, que hoy sirven como soporte para llevar estas ideas a toda la región. Uno de estos proyectos, por ejemplo, es el de crear una Biblioteca Interactiva Latinoamericana Infantil y Juvenil – BILIJ, tomando como referente a la International Youth Library, (Jugend Bibliotek) ubicada en Munich, Alemania y fundada en 1949.

“A nivel nacional esta iniciativa fue acogida la Fundación Había Una Vez y por IBBY Chile, que en sus 55 años de existencia ha trabajado sostenidamente por el fomento y difusión de la mejor literatura infantil y juvenil. A partir de ese apoyo, estudiamos que era necesario darle un marco legal al proyecto BILIJ. Por ello, creamos Fundación Palabra” nos cuenta y describe que, en beneficio de esta idea, ha tenido la fortuna de poder ir conociendo las diferentes realidades del continente. “Cada vez me maravillaba más con las personas y el mundo cultural latinoamericano… eso me hizo valorar el continente y preguntarme ¿cuánto hemos perdido en Chile y en el continente por no acercarnos y conocernos más? A partir de esa necesidad y fuerte anhelo este cargo, el de Directora de IBBY para Latinoamérica y el Caribe, llega en el momento propicio”.

Los matices, colores, sabores y ritmos, todo eso que marca nuestras diferencias, pero también potencia nuestras similitudes, son las que están impresas en las hojas de cada libro, en las voces de cada historia, así como también lo hacen la desigualdad, los problemas económicos y todo lo que nos constituye como región. “Nos hemos quedado en esa capa de América Latina, en ese pueblo sin piernas, pero que camina”, dice haciendo referencia a la popular canción de Calle 13, con la ilusión de poder hilar esas redes de palabras, de letras y, a través de ellas, acceder a esas grandes posibilidades de equilibrar la belleza con la precariedad, de creer que se pueden tener mayores luces en este mundo.

¿Cuáles crees que son los puntos centrales para avanzar en este plan de unir a América Latina y el Caribe? 

La formación de lectores. Hay países que han tenido programas que han ayudado a crear consciencia de la importancia de la lectura desde el campo de los docentes, de las familias y del ámbito cultural. Esa es la gran tríada: un niño, niña, se forma en la lectura cuando el hábito está presente en la casa, cuando en el colegio el cuerpo docente tiene una visión común hacia la lectura y cuando hay una infraestructura cultural y natural acorde. 

Ese niño o niña que ha tenido el apoyo familiar, escolar y cultural es una persona que será curiosa: le van a interesar los otros, la humanidad; va a tener la capacidad de preguntarse cómo participar de una manera más concreta en la ciudad. Su sensibilidad intelectual y emocional estarán cercanas a lo que significa el amor por el conocimiento, el gusto por saber más.

¿Con qué planes, desde la presidencia de IBBY para Latinoamérica y el Caribe pretendes trabajar para impulsar la formación de esta triada en el continente?

Lo primero es formar mediadores de lectura: postulamos a un proyecto para tener un seminario regional donde queremos levantar la identidad cultural de la región. Posiblemente se realizará entre el 28 y 30 de septiembre de 2021.

Si bien es cierto que hay varias instancias de formación en los distintos países, el desafío es definir de qué manera podemos vertebrar un diálogo común. 

Otra de las iniciativas, que esperamos lideraría México, es desarrollar una colección anual con 5 o 10 libros que se produzcan en los distintos países de la región y que como IBBY Latinoamérica y el Caribe (LAC) nos encarguemos de distribuir a los otros países de la red. 

Al cabo de un año, podremos conocer 200 títulos nuevos de la región. La idea apunta a la circulación y descubrimiento de las obras del continente; mejorar las oportunidades de mercado para las producciones de la región; y fomentar una consciencia de América Latina como unidad cultural. 

Hoy tenemos un corpus muy innovador, hay producción independiente muy interesante, y es necesario que como mediador cultural latinoamericano conozca esta producción. La feria de Guadalajara visibiliza la cadena de producción de libros, ¿cómo hacer que cada país pueda tener esta variedad presente? Ahí hay un desafío y tiene que ver con políticas legales de cada país, con el cómo sumar a los ministerios de Economía, de RREE. Se podría pensar en un catálogo latinoamericano atractivo donde los países puedan incorporar sus producciones y se conozca en América Latina. Esto permitiría avanzar en derechos de edición, en generar compras directas, contacto con nuevas fuentes…

¿Qué oportunidades y desafíos supone la pandemia para la ejecución de estos planes?

El terreno del mundo escolar se ha hecho muy complejo, ha sido una prueba muy difícil. Habrá niños y niñas que les gusta esta dimensión virtual porque los compañeros no gritan al lado, pero hay una falta de comunicación entre ellos. 

En ausencia de esa fuerza de la presencialidad, veo que la voz humana puede ser un gran puente hacia el conocimiento. La lectura oral, la dimensión que tiene la voz como instrumento, la gracia que te envuelve, las palabras que te acompañan, es un camino donde los padres, apoderados y profesores pueden acercarse.

Sin detenerse, Constanza comenta que las reuniones siguen avanzando.  En el Encuentro de Secciones Nacionales de IBBY en Latinoamérica y el Caribe revisaron el detalle de las acciones. Hay ideas que ya suenan con fuerza, como la de sumar a Honduras, Paraguay, Panamá y Nicaragua a IBBY LAC, además del compromiso adquirido por cada país miembro de crear un banco de contenidos de LIJ regional: libros, autores, frases, poemas, recomendaciones, actividades exitosas, biografías de autores, ilustradores, etc., que se compartirán regularmente para nutrirla.

Directores de secciones nacionales de IBBY

Sobre la Biblioteca Interactiva Latinoamericana Infantil y Juvenil, corazón de su trabajo en Fundación Palabra, agrega: “Cabe decir que la primera institución internacional que respaldó nuestra iniciativa fue la Organización Internacional para el Libro Infantil y Juvenil con su sede central en Suiza. En su carta de respaldo nos escribió ‘Debemos enseñar a los niños y niñas a empatizar con otros, otras culturas, otras creencias. Desde IBBY tenemos la firme convicción que los libros y las historias son un medio excelente para lograrlo’”.

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Un banco de información de literatura infantil y juvenil (LIJ) para la región, un Seminario Internacional de Mediación Lectora e Identidad en Latinoamérica y el Caribe, además del sueño de potenciar la circulación de la producción de libros a través del continente, son parte de los desafíos que empuja la destacada bibliotecaria, con el fin de intencionar el trabajo para estos próximos dos años.

Los matices, colores, sabores y ritmos, todo eso que marca nuestras diferencias, pero también potencia nuestras similitudes, son las que están impresas en las hojas de cada libro, en las voces de cada historia, así como también lo hacen la desigualdad, los problemas económicos y todo lo que nos constituye como región.

Cuando estos tres elementos, escuela, familia y sociedad están bien ensamblados, se genera una condición de excelencia para el ciudadano que se está formando. 

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