EL MUNDO MIRA A

CHILE

Conversación con editorial Plazadeletras:

“Trabajar con el miedo de los más pequeños es quitarles esa barrera para ser controlados”

Paula Loyola

mayo 30, 2024

Al llegar a la oficina de la editorial Plazadeletras me reciben Carla e Iván, junto a su hija Kiara, con mucho cariño. Los adultos se sientan en sus respectivos escritorios, los mismos donde pasan largas jornadas trabajando, y Kiara me ofrece algo para tomar. Mientras los observo comprendo que esta casa editorial es ante todo una hermosa familia. Una familia creativa que ha decidido dedicar gran parte de su tiempo y de sus energías al arte de crear libros.

Plazadeletras es una editorial pequeña, pero con un catálogo contundente y muy valiente, que se la juega por la publicación de narrativa gráfica. A través de su sello editorial, Pozo de Arena, han sacado a la luz libros álbum de terror dirigidos al público infantil y juvenil. Estas publicaciones se distinguen por su cuidada presentación y tramas ingeniosas, lo que les ha valido un gran reconocimiento en el ámbito literario. Por ejemplo, La familia M fue galardonado con la Medalla Colibrí en el año 2021 y también fue premiado por la Fundación Cuatro Gatos en 2022. Asimismo, el álbum silente Cautiva recibió el prestigioso premio Marta Brunet en 2023 en la categoría Juvenil.

Los invitamos a que, a través de esta entrevista, conozcan en mayor profundidad a los editores que están detrás de los libros infantiles y juveniles de terror que más han dado de qué hablar en el último tiempo en nuestro país.

Carla Salazar e Iván Martínez

¿Cómo nace Ediciones Plazadeletras y cómo se construye su catálogo? 

Carla (C): La editorial nace el año 2012, a raíz de que Iván escribió un libro de cuentos titulado Gente al camino y no teníamos un lugar de publicación. 

Iván (I): El catálogo se construyó por necesidad. Primero el querer publicar el libro, y no encontrar dónde hacerlo, y luego los proyectos que salieron de forma casi fortuita. Nuestra idea era publicar con dos sentidos: primero, que fueran textos de narrativa breve y segundo, que incorporaran la gráfica, una idea que teníamos desde el principio.

Si bien en un inicio el catálogo era bastante dispar, a partir del 2018 se fue unificando. Así nació Medio Gato, que es un sello que está dedicado a la parte gráfica. Hicimos ese sello casi al momento en que formamos la cooperativa de Chile Cómic con otras cinco editoriales y luego de eso diseñamos un camino para poder complementar con oferta para público infantil, a través del sello Pozo de Arena. 

Los tres ejes de funcionamiento de la editorial son: Plazadeletras, que trabaja con narrativa y poesía; Medio Gato, que se orienta a la gráfica de cómic e historietas; y Pozo de Arena, dedicado al terror infantil.

Es un catálogo muy interesante y completo el que ofrece Plazadeletras. Sin embargo, pese a lo variado de su fondo, la editorial hasta hace unos años no era muy conocida. Ha sido después de recibir importantísimos premios que ha adquirido mayor visibilidad. ¿Cómo ha repercutido en la editorial y en ustedes el haber ganado estos premios?

C: Difícil pregunta porque los libros premiados son un poco complejos, en el sentido de que la gente tiene prejuicios sobre ellos. Cuando tú hablas de terror infantil, la gente te felicita, pero también aparecen sus miedos: “no vaya a asustar a los niños, no los vaya a perturbar, no vayan a tener pesadillas”. También las dudas: “¿A quién se le ocurre hacer terror infantil?”. Sobre todo cuando es un libro más gráfico que textual. Si bien no somos pioneros en la literatura de terror infantil, sí somos pioneros en una literatura que es gráfica. Los premios para nosotros han sido un aliciente en el sentido de que confirman que estamos por buen camino. 

Portadas de libros: Cautiva, Un hogar para Lía, La Familia M y El aprendiz de fotógrafo.

Con respecto al desafío de publicar libros de terror para un público infantil y juvenil, además dándole mucha prioridad a las imágenes, Carla dice que la gente suele preguntarles: “¿por qué publicar terror para este público más joven?” ¿Cómo responden a eso?

C: Todo partió por una investigación que hice cuando estudiaba el magíster de Edición en la UDP. Luis Peña (autor de La Familia M, Un hogar para Lía, Cautiva y El aprendiz de fotógrafo) había llegado con unas ideas, unos bocetos de esta literatura de terror. Ya habíamos trabajado con él en otras publicaciones haciendo portadas o ilustraciones para libros y dijimos: “bueno, hagamos algo con esto”. Recién ahí partió el estudio y esta tesis acerca del terror. Así, nos dimos cuenta de que no había literatura de terror para niños, exceptuando a Elsa Bornemann o Antonio Malpica, que son clásicos. Pero en Chile se había hecho solo a nivel juvenil y adulto, como la autora Francisca del Solar o Francisco Ortega. Además, hay un estudio sobre las bibliotecas que señala que a la mayoría de los niños lo que más les gusta es el terror. Entonces, te preguntas: ¿por qué? ¿Qué pasó ahí? Nos dimos cuenta de que el problema era, lamentablemente, los padres, los mediadores. En definitiva, el adulto. No los niños. 

Ya que los miedos de los adultos y también sus prejuicios suelen interponerse entre este tipo de literatura y los niños, ¿de qué manera han visto ustedes que suelen llegar los libros de Pozo de Arena al público infantil? ¿Quiénes son las personas que se atreven a presentarlos a los niños?

C: Principalmente los mediadores y bibliotecarios que han querido abrir la mente, los que se están profesionalizando, formando, tomando cursos. También nos ha tocado casos de mediadores que por más que quieren atreverse, tienen problemas en los colegios porque les dicen que los papás van a reclamar. 

En este punto ya no solo estamos hablando del miedo en la literatura, sino en la sociedad. En ese sentido, ¿cómo perciben ustedes que se manifiesta el miedo en la actualidad?

I: Vivimos en una sociedad prejuiciosa, que tiene una mirada doble estándar porque se asusta de algunas cosas, pero otras pareciera no importarle exponer a los niños. Entonces, hay un tema de fondo con el miedo. El miedo es algo tan poderoso que puede lograr someter a toda una sociedad. Si uno lo analiza más de fondo, trabajar con el miedo de los más pequeños es quitarles esa barrera para ser controlados. Porque hay control a través del miedo. Cuando tú tomas el miedo como algo natural, como algo que lo puedes enfrentar, se transforma en un peligro para quien quiere dominar.

El trabajo con el miedo no solo se remite a la figura de los monstruos. Cuando tú le dices a un niño: “mira, hay un libro como La familia M, en la que los integrantes terminan peleados al final del cuento”, le estás mostrando la realidad que sucede en muchos hogares. En muchas casas las fiestas terminan en un conflicto. Si tú no le enseñas al niño que debe convivir con esas frustraciones, tienes a un chico en un mundo ideal que después se cae a pedazos.

Ustedes como editorial de narrativa gráfica han publicado varios álbumes silentes, es decir, libros en los que la historia se cuenta a través de imágenes. Entre ellos Un hogar para Lía y Cautiva. ¿Cómo ven que reciben este tipo de libros los lectores en Chile y cuál creen ustedes que es su valor?

 

I: De Gutenberg en adelante todo el mundo entiende el libro como algo que tiene texto. Es el texto el que manda y olvidan que nuestra primera forma de comunicación fue a través de dibujos, de representaciones gráficas de la realidad. El libro álbum te permite darle valor a la imagen y ponerla en justa medida con respecto al texto. El desafío de los libros silentes es cómo hacer que el texto esté presente siempre, aunque sea de forma invisible, porque así construye esa narrativa. En realidad, sí hay palabras, solo que están en silencio, que es muy diferente a decir que no existen. Si tú eres un lector que va más allá puedes dialogar con los personajes y escuchar su voz. El cine mudo se entendía igual como se entiende ahora el álbum silente. La realidad está sucediendo ahí: las palabras se están diciendo, están los movimientos del cuerpo. 

Personajes de la Familia M

Cuando nosotros trabajamos con el álbum silente el propósito es ir en contra de la sociedad de lo inmediato y lo machacado que te lo hace todo más fácil. Queremos que el ejercicio sea echar a andar ese cerebro para que finalmente cada lector  construya el significado. Es un doble juego porque cuando trabajamos con el autor, nosotros conversamos cómo va a desarrollar la historia y cómo se incorporarán ciertos elementos para que este juego sea de codificar y decodificar. O sea, alguien podrá tener una lectura sencilla de lo que es el argumento lineal, pero quien tenga un interés mucho mayor podrá descubrir en estos libros símbolos, pistas escondidas, intertextos, que están puestos ahí con un propósito. Hay referencias a la pintura, al cine. Eso es lo que hace que los libros silentes sean una unidad enriquecedora. 

Con respecto al futuro, ¿vienen nuevas publicaciones en camino? 

I: Plazadeletras tiene pendientes varios títulos. En Medio Gato viene la publicación de un cómic ecológico muy bonito, con seres antropomorfos que están en un mundo apocalíptico. Los autores son brasileños. En Pozo está en carpeta también la segunda parte de La Familia M, que se llama La Familia M y más. Y viene la adaptación de una obra de teatro infantil al formato de libro álbum. Estamos trabajando con un poemario que tiene que ver con términos asociados al miedo, que es de una autora argentina y un ilustrador chileno. Hay proyectos en distintas etapas de desarrollo. Algunos ya pasaron por la primera edición y están postulando al fondo del libro, otros estamos en pleno proceso de documentación. Al ser una editorial pequeña disponemos de pocos recursos para poder hacer todo lo que quisiéramos. En ese sentido tratamos de ser muy selectivos y quedarnos con proyectos que nos guste hacer, que tengan un significado. No estamos mirando lo que está haciendo el resto. Es una selección basada en lo que podrá mantenernos contentos durante el largo tiempo que significará desarrollarlo.

¿Podría cada uno regalarnos una palabra y decirnos por qué es importante para ustedes?

C: Refugio, porque la literatura es eso: un pequeño refugio en el que nos podemos proteger de lo que está afuera. 

I: Barco, porque creo que ese fue el instrumento con que la humanidad logró expandir los límites al salir de la comodidad de la tierra. Ir a enfrentarse al mar en busca de otros horizontes. Yo creo que esa es la gran construcción que ha hecho el ser humano.

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Paula Loyola

Paula Loyola es Profesora General Básica y Licenciada en Educación (UDP). Diplomada en Edición LIJ (UDP), máster en Escritura Creativa (UCM, España) y máster en Dirección de Proyectos Culturales (Fundación Contemporánea, España). También es autora de la novela juvenil Hoja de Otoño (Ediciones B). Actualmente, trabaja para el CPEIP y el MINEDUC; realiza talleres literarios para jóvenes y adultos; y es colaboradora de Fundación Palabra.

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