EL MUNDO EXPLORA

Latinoamérica

Conversación con Robert Max Steenkist:

Queremos que la poesía sea ineludible

Constanza Mekis M.

El poeta y también editor general de las publicaciones del Colegio José Max León en Bogotá nos cuenta de este proyecto de poesía que quiere transformar la educación, desnaturalizar la realidad y devolvernos la sorpresa.

La masa de edificios y de carreteras ya supera a la de los árboles, la comunidad internacional tiene que aumentar sus compromisos, necesitamos un pacto mundial por la biodiversidad, una ley contra el Cambio Climático, luchar contra los plásticos y trabajar en una movilidad más sustentable… 

Los titulares, nada auspiciosos, dan cuenta de la realidad en la que estamos inmersos, pero también son parte de la petición que, para esta conversación, pidió sumar Robert Max Steenkist, editor general de las publicaciones del Colegio Bilingüe José Max León en Bogotá, Colombia,  y su director de proyección.

Es que para Robert y el proyecto que lidera todo es parte de una realidad, donde la poesía juega un rol fundamental: “Queremos que la poesía sea ineludible”, nos dice mientras atravesamos con preguntas el innovador programa educativo propuesto por esta institución.

En 2016, como parte de su estrategia pedagógica, de promoción institucional y apoyo a los procesos de enseñanza, decidieron crear una editorial que relatara la realidad desde la poesía.

Hasta la fecha tienen cuatro publicaciones. La primera, Antología para la mariposa (2016); Oír ese río: Antología poética de los cinco continentes (2017); Arbolarium, antología poética de los cinco continentes (2018); y De la solidaridad a la esperanza (2018). Para este 2021 trabajan, al menos, en dos nuevas ediciones.

Robert Max Steenkist​

Diplomado en Literatura y en Fotografía Documental, cofundador de la «Fundación Bogotham: arte y cooperación» y responsable de la programación cultural de la Zona EK en Bogotá. 

¿Cuál es la intención al crear antologías temáticas de poesía?

La poesía debe ampliar los colores del mundo, debe darnos más ángulos para mirar las cosas. La poesía debe desnaturalizar la realidad, devolvernos la sorpresa. Los temas que hemos escogido comparten al menos dos características. La primera: hacen parte de la realidad de poetas y lectores de todo el mundo. La segunda: cantan a la Naturaleza, a la que debemos una mejor relación por nuestro propio bien y el de las generaciones que vienen. Cada libro que vendemos se traduce en alivios concretos al planeta y a la educación: árboles sembrados en la Amazonía colombiana, construcción de salones de clases o puentes que acortan el trayecto de estudiantes en la provincia de Misiones en Argentina, entre otros. La poesía es cambiar la realidad para bien. El resto es literatura.

En un inicio los criterios de selección los fijamos la curadora y productora colombiana Ana María Parra, el poeta argentino Esteban Charpentier y yo. Se sumaron recientemente la editora y poeta Mar Russo desde Nueva York, la editora Luciana Tanure desde Brasil y la cineasta y editora colombiana Maria Chalela.

Elegimos a quienes participarán en los libros con base a lo que conocemos de su obra y buscando que al final haya representación de por lo menos dos países por continente. Queremos crear una red de escritores que pueda replicar nuestro mensaje en todo el mundo y a todo nivel.

¿Existen algunos límites temporales, territoriales en esta selección? 

No tenemos límites estrictos frente a estilos, origen de los poemas, idiomas o formatos. Queremos publicar libros diversos, que celebren lo distinto. Eso sí: somos muy estrictos en el plazo que damos a los escritores. Nuestro proceso involucra a muchas personas: todos los poemas pasan por los traductores de la Escuela de traducción Antoine Berman de la Universidad de Antioquia, que hacen posible que nuestros libros sean multilingües. Luego son entregados a diagramadores y diseñadores, quienes ordenan textos e ilustraciones en páginas que queremos hermosas. Finalmente, los editores revisamos una última vez antes de que los libros entren a la imprenta. 

Fuera de eso, antes de publicarlos, solemos tener una agenda de presentaciones y lecturas ante varios entes educativos y culturales de varios países. Con la demora de un solo texto podemos ser injustos con el proceso. Respetamos el tiempo y el esfuerzo de cada uno de los participantes y, aunque contamos con imprevistos, somos conscientes de que no podemos controlar todas las variables… que lo diga el COVID-19. Esto ha golpeado mucho las expectativas de escritores y lectores, pero afortunadamente hemos contado con el entendimiento de casi todos ellos.

¿Cómo partió la concepción de este proyecto poético? Es un ejemplo único en el continente que se edite poesía desde un Colegio, en ese contexto, ustedes suscriben “sobre la urgencia de cambiar nuestra relación con la naturaleza, la manera de habitar el mundo y el papel de la literatura y el arte en este despertar de la conciencia sostenible”. ¿Dónde nace esta relación o conciencia creativa? 

Los responsables de la educación de niños y jóvenes debemos admitir que el mundo va mal. (…) Hay expresiones de la agonía de la democracia en nuestros países hace años. Si bien creíamos haber avanzado en el combate contra el hambre y creíamos haber fortalecido los derechos civiles (entre otros), la destrucción del planeta y el incremento de las tiranías (entre otros) imponen serios retos a las nuevas generaciones. Lo que tenemos no es nuestro, lo tomamos en préstamo de nuestros hijos y nietos.

La poesía es el primer paso para no acostumbrarnos a los escenarios de horror, pues es lo que subvierte los órdenes impuestos. Por eso el Colegio Bilingüe José Max León promueve los mundos posibles y el más retador, el más esquivo y maravilloso es el de la poesía. Creemos que dentro de las herramientas que tenemos para mejorar el mundo, la educación es la más efectiva. Como lo insinuamos más atrás: los hechos que se imponen frente a lo improbable son poesía, el resto son versos (muchos de ellos memorables y auténticas joyas del arte).

De este proyecto se desprenden otros insumos del Colegio. La selección no acaba con el libro, sino que empieza con él. El anuario escolar es permeado por los poemas que publicamos, así como la agenda que deben usar todos los estudiantes y profesores. Queremos que la poesía sea ineludible. Es como esa rara ave que obsesiona a cualquier coleccionista y cautiva a los que escuchan sobre ella, que ha sido descrita por expertos y aficionados, pero que al final escapa a lentes, redes y jaulas.

La poesía se empalma con la naturaleza en su capacidad de oponerse a lo “obvio”, en que ambas manejan la fuerza del misterio que se sobrepone a la dificultad. Aún no podemos explicar del todo por qué o cómo los árboles transmiten información a través de sus raíces, por qué los elefantes acuden al sitio donde mueren sus antecesores o qué pasa exactamente en el cerebro humano cuando dormimos.

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Constanza Mekis M.
es b
ibliotecaria de la Universidad de Chile, Magíster en Lectura, Libros y Literatura Infantil y Juvenil, de la Universidad de Zaragoza. Presidenta de Fundación Palabra y actual Directora IBBY para América Latina y el Caribe.

Queremos que la poesía sea ineludible. Es como esa rara ave que obsesiona a cualquier coleccionista y cautiva a los que escuchan sobre ella, que ha sido descrita por expertos y aficionados, pero que al final escapa a lentes, redes y jaulas.

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