icono-ruta

Ruta de la palabra

El increíble mundo de Llanca: un recorrido literario por Valdivia y sus alrededores.

Latitud 39° 48' 50'' S Chile

Alejandro Brito S.

Cuando Alicia Morel vivió en Valdivia en los años 70, recorrió su paisaje a través de las andanzas de la perrita Llanca. Esta elegante dálmata ha deleitado durante años a los niños con sus aventuras, además de hacer ganar a su autora el reconocimiento de la crítica especializada, llegando a incluir El increíble mundo de Llanca en la lista de honor IBBY en 1978.

Llanca es una voz quechua, usada también en el mapudungun y se puede interpretar como joya, piedra preciosa. A pesar de su acomodada situación de perrita de raza, no trepida en aventurarse fuera de su mundo, una casona de la isla Teja. Desde ahí recorre los típicos barrios valdivianos cercanos al río y realiza excursiones que la llevan por el río Calle-calle hasta las Islas Sofía y del Rey. En estos recorridos hace nuevas amistades como Pelusa, la segunda perrita elegante que vivía junto a la casa de Llanca, y otros no precisamente de su elevada alcurnia, como Abandonado, un perro vagabundo, y Tregua, la perra del pescador.

Hace muchos años, dando clases a un grupo de niños de 9 años, les di a leer este libro. En un primer momento, les entusiasmó lo breve del texto (apenas 77 páginas), lo que para mí no fue nada motivador. Para motivarlos leímos en conjunto el primer capítulo. Sin embargo, la “cartita bajo la manga” para lograr el entusiasmo total de la clase estaba en un proyecto que tenía planificado.

Propuse a los niños que al llegar al capítulo “Los túneles de Abandonado”, haríamos un recorrido por los mismos lugares que Llanca y sus amigos recorren.

Abandonado vivía en los túneles de la antigua Cervecería Anwandter, construida en 1851. En los años 70 esos misteriosos túneles estaban abandonados y nadie se aventuraba a recorrerlos. Según la descripción de Abandonado “Estos túneles desembocan en un antiguo cauce que atraviesa de lado a lado la Isla, hay tantos túneles que parece laberinto”. Con esta descripción los niños comenzaron a imaginar lo que sería nuestra excursión a los túneles.

Sobre la abandonada estructura de lo que fue la Cervecería Anwandter se erguía ahora el Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia. Los túneles, ubicados al final del subterráneo del edificio, no estaban aún habilitados como parte del museo, por lo que solicité la autorización del director para hacer la visita con mis alumnos. Los niños debían ir con botas de goma, cascos de seguridad y linternas.

El entusiasmo por llegar pronto al capítulo quinto fue increíble. Al terminar cada uno su lectura personal, lo releímos en conjunto. Diariamente los niños debían informar si ya tenían el equipo completo o si era necesario conseguir algún elemento. Entretanto, yo preparaba un pequeño guión, mezclando parte de la historia de la cervecería, la vida de don Carlos Anwandter, la colonización alemana y, por supuesto, la vida de estos perrunos amigos y sus aventuras. La expectación fue creciendo hasta llegar a la fecha acordada.

Túneles de Abandonado
Fotografía Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia.

El recorrido fue algo mágico. Los niños esperaban encontrarse con la familia de pudúes que, de acuerdo al libro, vivían en los túneles bajo la custodia de Abandonado. Muchos ya habían terminado la lectura del libro y podían dar detalles de lo que continuaba: el viaje de Llanca por el río en la barca de Tregua, la perra del pescador; la llegada a la Isla Sofía y la visita al castillo sumergido en Carboneros, Isla del Rey.

La lectura de El increíble mundo de Llanca fue una gran experiencia. Nos llevó a conocer parte de la geografía y la historia de Valdivia. Entre muchas otras historias, conocimos la leyenda de la campana de oro, vinculada a la destrucción de Valdivia en noviembre de 1599. Cuando los españoles fundaron la ciudad “Santa María la Blanca de Valdivia”, se enteraron de la riqueza de esta tierra y quisieron obtener oro en abundancia. Su ambición los llevó a esclavizar a los pacíficos huilliches que habitaban la zona para sacar el oro de los lavaderos; pero ellos, cansados del maltrato, se unieron a los guerreros de la cordillera en el ataque y destrucción de la ciudad. Tregua, la perra del pescador, relata en el libro:

“De la hermosa Valdivia, con sus torres sagradas no quedaron más que ruinas… … Los Huilliches se apoderaron de la campana de oro y con la fuerza de su odio la lanzaron a lo más profundo del río, en el lugar donde el Calle-calle recibe las aguas del Cau-cau. Todavía resuenan sus campanadas en noches de tormenta, y cuando la luna atraviesa las honduras del río, se la ve brillar”.

Sin lugar a duda, esta historia deja a los pequeños lectores con ganas de que las aventuras sigan. Sin embargo, en los años 70 las sagas no estaban de moda y nos quedamos solo con el primer capítulo de las aventuras de Llanca. Nos queda también la promesa de Tregua, la valiente perra del pescador, que les dice a sus amigos que irían todos los años a descubrir islas y castillos por el río maravilloso: el Ainil de los indios, el Calle-calle de profundidades misteriosas.

Recorrido a partir de la novela.
Mapa: Google Maps.

COMPARTE ESTE RELATO

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on reddit
Share on whatsapp
Share on email

Alejandro Brito S., profesor de Enseñanza General Básica y Mg en Literatura Infantil y Juvenil, es colaborador de Fundación Palabra.

Alicia Morel
Fotografía de Ibby Chile.

Feria Fluvial de Valdivia. Fotografía Camilo Pinaud Unsplash.

Lobos marinos en Valdivia. Fotografía Camilo Pinaud Unsplash.

El relato de Tregua nos trae a la memoria la inolvidable canción de Luis Aguirre Pinto, “Camino de Luna”, un verdadero himno de Valdivia:

«En el río Calle-Calle
se está bañando la luna;
se está bañando desnuda
y está vestida de espuma.

Voy cantando por el río
mientras la luna se baña;
la noche canta conmigo
y yo canto con el alma.«

COMPARTE ESTE RELATO

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on reddit
Share on whatsapp
Share on email