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Ruta de la palabra

Gabriela Mistral y su afán de contar Chile

Recorrido poético y virtual

Equipo Fundación Palabra

«No hay en este mundo motivo más embriagante que una bella tierra, para contarla en su accidente y en su regularidad» *.

Ilustración mapa: Carolina Walker – Intervención gráfica: Bernardita Moore

Gabriela Mistral fue una viajera. Su vocación de maestra, escritora y diplomática, la llevó a recorrer diversos países, dejándose encantar por sus habitantes y paisajes. En el libro Magisterio y niño podemos leer algunas de las palabras que dedicó a esas personas con las que se encontró y generó un vínculo más allá de lo individual, como integrantes de una comunidad marcada profundamente por la tierra en que les tocó vivir.

Así, les dedicó mensajes especiales a los niños y niñas de algunos de esos países, retratando elementos que permite a quien lee conocer el territorio que habitaban:

Fotografía colección digital Memoria Chilena

 

«Niños brasileños, dejo el Brasil después de cinco meses de vida entre vosotros (…) En estos meses de vacaciones, casi todos vosotros estáis en el campo o en las playas. Estas palabras de una turista que es una maestra, las leeréis en la arena de Copacabana o en los plantíos de tierra adentro, sentados entre las herramientas agrícolas o acostados en la tierra roja del Brasil»**.

Y es que la poeta soñaba con que existieran libros, de cuidadas imágenes y escritura, para narrar el paisaje americano, al que consideraba “una fuente todavía intacta del bello descubrir y el bello narrar”.

En esta Ruta de la Palabra queremos invitarte a unir dos mundos: la poesía de Gabriela Mistral y los recorridos virtuales que ha desarrollado el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio).

El libro Poema de Chile, publicado en 1967, reúne textos que Gabriela había escrito a lo largo de veinte años, describiendo distintos parajes, flora y fauna de nuestro país. Doris Dana trabajó en la edición del libro, dando un orden geográfico y temporal a los poemas. De esta manera, podemos viajar de norte a sur, conociendo el pensamiento y visión de la poeta, en la voz de un niño atacameño.

1. La primera parada de nuestro recorrido es el Museo Gabriela Mistral de Vicuña. Al conocer la recreación de la casa donde nació Gabriela y el jardín poético, podemos comprender mejor cuando ella declaraba: 

Si yo hubiese de volver a nacer en valles de este mundo, con todas las desventajas que me ha dejado para la vida “entre urbanos” mi ruralismo, yo elegiría cosa no muy diferente de la que tuve entre unas salvajes quijadas de cordillera: una montaña patrona o unas colinas, ayudadoras de los juegos, o ese mismo valle de un kilómetro de ancho y dividido por la raya del pequeño río, como una cabeza femenina****.

Desde la capital del Valle del Elqui, oasis para la observación astronómica, damos un giro hacia el oeste y llegamos al Mar:

Mentaste, Gabriela, el Mar
que no se aprende sin verlo
y esto de no saber de él
y oírmelo sólo en cuento,
esto, mama, ya duraba
no sé contar cuánto tiempo.
Y así de golpe y porrazo,
él, en brujo marrullero,
cuando ya ni hablábamos de él,
apareció en loco suelto.

2. El Museo de Historia Natural de Valparaíso nos abre de par en par sus colecciones, en un recorrido elaborado con más de 120 fotografías. En la sala Batiscafo descubrimos el Océano Pacífico y la costa central de Chile. Mientras avanzamos por las salas y hacia el segundo piso, conocemos los animales y su búsqueda de alimentos, la vegetación propia de la zona y la intervención ambivalente del ser humano, ya sea con la investigación científica en torno a la vida marina o la contaminación.

El canto poético de Gabriela se adentra por la zona central y sur de Chile, recorre las huertas, las flores y se detiene en la figura del campesino:

Todavía, todavía,

esta queja doy al viento:

los que siembran, los que riegan,

los que hacen podas e injertos,

los que cortan y cargan

debajo de un sol de fuego

la sandía, seno rosa,

el melón que huele a cielo,

todavía, todavía

no tiene un «canto de suelo».


3.
En esta tierra fértil y de trabajo, nos detenemos en el Museo de Arte y Artesanías de Linares, habilitado en una casona de 1886. Somos recibidos por la escultura de Rebeca Matte, Militza, y la galería nos muestra diversos personajes de nuestra historia y cultura tradicional, como el huaso, el campesino del que hablaba Gabriela. La sala Rari nos muestra las increíbles creaciones realizadas con crin; artesanía con más de 200 años de historia. El canto de los pájaros nos acompaña por el patio de las camelias y el corredor de las esculturas. La sala El taller del artesano nos sorprende con las obras de las zonas animal, vegetal, madera y metal. Tras cada uno de estos elementos hay años de oficio, de tradición y traspaso de conocimientos de una generación a la siguiente.

Avanzamos muchos kilómetros más allá y llegamos a la Patagonia. Gabriela la describe para nosotros:

Te voy a contar su hierba
que no se cansa ni acaba,
tendida como una madre
de cabellera soltada
y ondulando silenciosa,
aunque llena de palabras.
La brisa la regodea
y el loco viento la alza.
No hay niña como la hierba
en abajar bulto y hablas
cuando va llegando el puelche
como gente amotinada,
y silba y grita y aúlla,
vuelto solamente su alma.

4. En medio de ese escenario, el Museo Regional de Aysén nace como un espacio para resguardar el patrimonio cultural y natural de la zona. En la pulpería conocemos el proceso de la lana, desde la esquila, el teñido con fibras naturales, hasta su uso en productos elaborados por artesanos. Mientras en la sección Hielos, nos sorprende la presencia de anfibios adaptados al frío de la Patagonia y descubrimos la presencia de dos tipos de plantas carnívoras en las turberas de Aysén. En la exhibición La Frontera Oriental, para quienes somos afuerinos, llegamos a darnos cuenta de aquello que nos une con la cultura argentina y lo que significa vivir en este territorio.

Ya me voy porque me llama
un silbo que es de mi Dueño,
llama con una inefable
punzada de rayo recto:
dulce-agudo es el llamado
que al partir le conocemos.

Fotografía: Jorge Barahona en Unsplash

 

El libro Magisterio y niño de Gabriela Mistral, está disponible en el portal Memoria Chilena, descarga aquí.

Las citas mencionadas corresponden a:
La geografía humana: libros que faltan para la América nuestra, página 138.
Despedida a los niños del Brasil, página 73.
Contar, página 95.
Infancia rural, página 7.

Todos los fragmentos de Poema de Chile fueron tomados del portal dedicado a Gabriela Mistral, de la Universidad de Chile.

 

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El portal de Patrimonio Virtual del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural nos permite recorrer diversos museos a lo largo de todo Chile. ¡Te invitamos a conocer más de este interesante recurso!

Manuscrito de Gabriela Mistral
Memoria Chilena
Lectura callejera de un fragmento de Poema de Chile, programa Ojo en Tinta, 13c.

La Gabriela Mistral Foundation es la institución encargada de dar a conocer a la poeta y mantener su legado. En su web podemos acceder a interesantes documentos, entre ellos algunos de los textos que otros escritores le dedicaron tras su muerte.

Ahora su boca está muda para nuestra boca,
pero nos ha dejado
la palabra que hace detener la primavera,
esa palabra más profunda
que el sueño de las piedras bajo las nieves de otro  siglos.

Jorge Teillier
«Esperanza en la muerte»

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