EL MUNDO MIRA A

CHILE

Homenaje a Héctor Hidalgo: una vida entre libros

(San Fernando 1947 – Santiago 2021)

Pienso que tengo un gran compromiso con mis historias y también con los lectores. Ha nacido entre nosotros la complicidad que otorga la lectura. Mis libros recorren el país y también se asoman a lugares más lejanos; ellos se han convertido en viajeros entusiastas que permanentemente invitan a recorrer espacios.

Manuel Peña Muñoz

agosto 14, 2024

Durante el mes de junio de 2024 recordamos el tercer aniversario del fallecimiento de Héctor Hidalgo. Escritor, editor y bibliotecólogo, participó activamente del desarrollo de la literatura infantil y juvenil en Chile de las últimas décadas.

Gracias al testimonio de Manuel Peña Muñoz, colega y amigo de Héctor, podemos conocerlo mejor y valorar su obra.

Héctor fue una persona comprometida con la literatura infantil y con la difusión de la cultura del libro. Estuvo siempre rodeado de libros en sus distintos trabajos en bibliotecas, editoriales y universidades, enseñando la literatura a sus estudiantes. Sus libros son muy variados, abordando temas de amplio espectro, desde la preocupación por el ambiente, el respeto por la naturaleza, la recuperación de los grandes sueños y fantasías de los niños, a la nostalgia y los personajes de las tradiciones, entre otros tópicos. 

Sus obras transitan del relato naturalista al fantástico, pasaba del cuento, a la novela, al poema o la obra teatral. Sus personajes eran campesinos, magos, animales, robots, mochileros o piratas. Todo lo capturaba para transformarlo en una historia. 

Héctor Hidalgo

Amó la naturaleza. Nunca olvidó su San Fernando natal, por eso se sentía feliz en su refugio del Cajón del Maipo, donde contemplaba los cerros y cultivaba sus propias plantas y flores que le recordaban sus ámbitos de infancia. Le gustaba el silencio, estar a solas, leer y sobre todo escribir libros para niños, principalmente cuentos en los que aflora la nostalgia por la vida provinciana que tanto añoraba.

En una conversación telefónica nos dijo:

“Pienso que tengo un gran compromiso con los lectores. Ha nacido entre nosotros la complicidad que otorga la lectura. Mis libros recorren el país y también se asoman a lugares más lejanos; ellos se han convertido en viajeros entusiastas que invitan a recorrer espacios. En mis libros conviven los animales que hacen defensa de la naturaleza y que son buenos amigos de las personas; los árboles que hablan y despliegan una gran generosidad; los hombres que cuidan de los pájaros o los que se sumergen en la espesura de los bosques del sur y se transforman en elementos de la naturaleza; también hay mineros soñadores que  persiguen pájaros fabulosos en la noche limpia del desierto nortino, o personajes de la literatura que reclaman porque ya no los lee nadie; y tantos otros seres mágicos que me acompañan en este valle del río Maipo donde estoy rodeado de lo que más me gusta: la naturaleza y los libros que amo.”  

Héctor fue también un gran editor. De manera natural descubría las potencialidades que podía tener un manuscrito y sabía aconsejar al escritor para que lo mejorara, recortando un párrafo o ampliándolo, dándole una idea oportuna o sugiriendo una escena que el autor no había visto. Un libro podía cambiar totalmente si lo confiábamos a su mirada. 

Personalmente tengo que agradecerle sus sugerencias en la escritura de mis libros porque tenía un gran conocimiento de teoría literaria. Sus opiniones como editor fueron muy valiosas en el proceso de escritura de varios de mis libros que sin duda mejoraron con sus generosas observaciones. Nos reunimos en muchas oportunidades en las editoriales donde trabajó, especialmente en editorial Arrayán donde proyectamos muchos libros infantiles y conversábamos de autores y títulos. Tenía un gran conocimiento de la literatura universal. 

Fue un hombre discreto y sabio que participó de las actividades de IBBY Chile, coincidiendo con Ana María Güiraldes, María Eugenia Coeymans, Saúl Schlolnik, Víctor Carvajal y otros compañeros en la ruta de los libros de cuentos. Fue coordinador de numerosas antologías y participó en coloquios, siempre utilizando un lenguaje sencillo y erudito a la vez pues conocía muy bien la literatura universal, especialmente la italiana por haber trabajado como bibliotecario en la Scuola Italiana. Nos hizo conocer a Gianni Rodari. Fue uno de los primeros en difundirlo, también al ilustrador Roberto Innocenti y al poeta portugués Fernando Pessoa, entre muchos otros, pues le gustaba hablar de libros y autores. 

No era raro encontrar a Héctor todos los domingos en el mercado de antigüedades de Franklin a la caza de algún libro curioso. Tenía un ojo muy agudo para encontrar rarezas bibliográficas. Allí encontraba libros de la editorial Rapa Nui que iba coleccionando. Y también era ocasión para conversar con amigos escritores que andaban como él, buscando curiosidades para sus respectivas bibliotecas personales.

Su obra mereció diferentes premios, entre ellos la Medalla Colibrí IBBY Chile, mención rescate editorial, por su libro Del origen de los mitos en Chile (2018) texto escrito y recopilado por Julio Vicuña Cifuentes y rescatado por Héctor Hidalgo en LOM Ediciones en la línea de la recuperación de la tradición oral chilena. 

Una vida entera dedicada a la literatura y la promoción de la lectura. Un escritor, editor, bibliotecario, amigo y formador de jóvenes profesionales universitarios, creador y humanista integral. Héctor nos ha dejado, pero se queda con nosotros en sus obras literarias y en nuestro recuerdo.

Libros de Héctor Hidalgo en la BILIJ

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Manuel Peña Muñoz, escritor, investigador literario y Profesor de Castellano, especializado en Literatura Infantil y Juvenil en España, es integrante del Directorio de Fundación Palabra.

¡Gracias!

Agradecemos a Alicia Fredes por la generosa donación de libros escritos por Héctor Hidalgo para la BILIJ. Gracias a ello, nuestra colección cuenta con su obra completa y está disponible para que muchos niños, niñas y jóvenes, junto a sus familias, puedan seguir disfrutando de las palabras de Héctor.

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