EL MUNDO MIRA

CHILE

La luz de los márgenes

Comentario de libros

Gloria Salas M.

El hombre del cartel
María José Ferrada (mayo 2021) 
Alquimia Ediciones, Santiago, Chile.

Pensé en la luz de los márgenes. Pensé en Lumpérica de Diamela Eltit, esa palabra y esa historia hecha de lumpen y luz. En la fatalidad siempre presente en los personajes de Marta Brunet y en las riberas de El Río de Alfredo Gómez Morel, en donde la geografía del abismo es destino.

El hombre del cartel es la historia de Ramón, quien decide vivir en un cartel publicitario luminoso. A partir del encargo laboral inicial de cuidarlo, Ramón tuerce un poco su trabajo, instalándose a vivir dentro de esas luces, de ese andamiaje precario y elevado como árbol falso en donde puede poner su nido. 

Ramón es distinto, mira a su comunidad desde la altura en la que se instala y que le permite una panorámica nueva. Finalmente pareciera estar en concordancia con la forma como siempre ha necesitado ver al resto, al mundo, a las estrellas y a él mismo.

Su comunidad, la Villa, le observa desde abajo con la desconfianza con que se mira al raro, al forastero, al que no hace las cosas como todos. Despierta la sospecha y el miedo, pero también la admiración. Abajo en la Villa, la vida palpita a su ritmo en las redes de intercambio. Como en toda pequeña aldea se trocan comercios, miradas, sensaciones y palabras. Un entramado invisible que tiene lógica y puntos de luz; como la mirada de Miguel, el niño que narra la historia y alumbra los circuitos con la necesidad de decodificar su lugar y sus cariños. O la delicadeza de Paulina, la pareja de Ramón y tía de Miguel, que extiende su talento en las estanterías de supermercado que debe ordenar.

La Villa de pronto se ve rodeada por nuevos inquilinos. Se instalan allí, en el margen de los marginados, en la orilla del río, siempre a punto de caer de la tierra firme, recordándoles a los habitantes de ese territorio el pasado reciente y su precariedad e incertidumbre presente.

La amenaza del recuerdo de lo que se dejó atrás, desde donde se salió, deja insomnes a los habitantes de la Villa; una comunidad que a ratos funciona como un solo organismo biológico que comanda e impide los movimientos autónomos de las partes que lo integran. Todos los miembros del cuerpo tienen que estar alineados para defenderse contra las amenazas. Las amarguras de los que se rindieron ante la adversidad no toleran la diferencia de los que son distintos. 

La comunidad está excluida del corazón de la ciudad y por ello crea su propia saga, misteriosa y pagana, con deidades y creencias propias. Es en esa tragedia presente, que se trenza con historias traumáticas del pasado, en donde Ramón, el hombre del cartel, será un personaje más. En la lectura se despliega la ciudad fragmentada y es una pieza que encontramos para armar un rompecabezas sobre ‘el habitar’. Las familias no son ‘como se dice que son’ en el centro de la ciudad. Las familias son nuevos espacios de convivencia y afectos azarosos. Los niños buscan y en sus recorridos encuentran aventuras, tristezas y cariños nuevos.

En los márgenes de la ciudad nada es ‘como debería ser’ según cuentan los carteles de publicidad; el amor de madre no es incondicional, los artistas no exponen en galerías de arte y no todos los niños pueden jugar en la misma cancha del vecindario. Hay que inventar lugares y habitar nuevos rincones para que todo tenga un sentido. Salir y respirar.

Ramón, en su cartel, encuentra una guarida personal y extravagante para hacer su camino. Miguel, el niño que cuenta la historia, inicia otro, acompañado de su madre ficticia, amada y real a la vez. Vuelven al centro de la ciudad, de cualquier ciudad. 

El libro de María José Ferrada es luminoso y también extraño, porque habla de un territorio extranjero de sí mismo. De los bordes de humanidad a los que intentamos pertenecer o subvertir tal vez. María José Ferrada habla de la ciudad, cualquier ciudad, donde uno se puede perder un día lunes, martes… o los días siguientes, porque en el cartel y en la ciudad hay otro tiempo, es otro universo.

Cancer: The Crab. New York Public Library Digital Collections.

Agradecemos a María José Ferrada por facilitarnos las imágenes para esta publicación.

Fotografía Valla publicitaria Freepik: Foto de Banner creado por freepik – www.freepik.es.

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Gloria Salas M., Licenciada en Literatura e investigadora, es colaboradora de Fundación Palabra.

María José Ferrada es periodista y escritora, publicada tanto en Chile como en el extranjero.
Nos enorgullece decir que también es colaboradora de Fundación Palabra.

Ramón, en su cartel, encuentra una guarida personal y extravagante para hacer su camino. Miguel, el niño que cuenta la historia, inicia otro, acompañado de su madre ficticia, amada y
real a la vez. 

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