EL MUNDO MIRA A

CHILE

Lectura y ciudadanía

Ezio Neyra Magagna

mayo 12, 2025

Fragmento de la conferencia magistral sobre “Ciudadanía y lectura”. Congreso El lugar de la lectura en las infancias: aporte de Universidades y Bibliotecas (agosto, 2024, Universidad de Los Lagos).

Quisiera aprovechar las siguientes líneas para reflexionar sobre un tema que considero fundamental y que afecta profundamente la calidad de nuestras democracias y la vida en comunidad; esto es, la relación entre la lectura y la formación y fortalecimiento de la ciudadanía.


¿Qué significa ser ciudadano? Tradicionalmente, la ciudadanía se ha definido como el vínculo jurídico que une a una persona con un Estado, lo que le otorga derechos y deberes. Sin embargo, esta definición formal apenas roza la superficie de lo que realmente significa ser un ciudadano en una sociedad democrática. En un sentido amplio, la ciudadanía abarca los derechos civiles, políticos y sociales que garantizan la libertad, la igualdad y la dignidad de las personas. Además, la ciudadanía no se limita a una relación legal con el Estado, sino que también involucra una dimensión ética y cultural, donde el individuo se reconoce como parte de una comunidad con la que comparte valores, normas y objetivos comunes. De manera que la ciudadanía es tanto un estatus jurídico como un proceso activo de participación en la vida colectiva, que requiere el ejercicio continuo de derechos y el cumplimiento de responsabilidades para contribuir al bienestar de la comunidad en su conjunto.

Mediadoras Nido BILIJ cuentan un cuento a un grupo de niños y niñas de educación parvularia

En este contexto, surge una cuestión clave: ¿cómo se adquieren y desarrollan las competencias necesarias para ejercer plenamente la ciudadanía? Pienso que aquí es donde la lectura juega un papel crucial, pues esta no es simplemente una habilidad instrumental que nos permite acceder a la información. Es, más bien, un proceso profundamente transformador que nos permite comprender el mundo en el que vivimos, desarrollar un pensamiento crítico, y participar de manera activa y consciente en la sociedad.


Pensemos, por un momento, en la lectura como una ventana al mundo. A través de los libros, artículos, ensayos, y otros textos, no solo acumulamos conocimientos, sino que también nos exponemos a diferentes perspectivas, ideas, y realidades. Esta exposición es fundamental para desarrollar una conciencia crítica y reflexiva, que es la base de una ciudadanía activa. Cuando leemos, nos entrenamos para analizar y cuestionar la información que recibimos, para reconocer las diversas voces que conforman el discurso público y para discernir entre hechos y opiniones, entre verdades y manipulaciones.

La lectura, por lo tanto, es mucho más que una simple decodificación de símbolos. Es un acto de interpretación que nos permite conectar con las experiencias de otros, entender contextos históricos y sociales, y, en última instancia, forjar nuestra propia identidad como ciudadanos. En este sentido, la lectura es una herramienta de empoderamiento personal y colectivo. Nos permite acceder al conocimiento que nos da poder sobre nuestras propias vidas y sobre el entorno en el que vivimos. Sin esta capacidad, quedamos relegados a una posición pasiva, donde somos meros receptores de información, incapaces de participar plenamente en la vida cívica.

Cuando la capacidad de leer y comprender textos se ve limitada, la consecuencia más inmediata es una participación cívica deficiente. Aquellos que no dominan la lectura crítica corren el riesgo de ser manipulados por la desinformación, de aceptar sin cuestionar las narrativas impuestas por otros, y de quedar al margen de los debates públicos que definen el rumbo de nuestras sociedades. Por eso, es vital que veamos el fomento de la lectura no solo como una tarea educativa, sino como un imperativo cívico.

La lectura como herramienta de empoderamiento

En una sociedad que se enfrenta a desafíos crecientes y complejos, la lectura se presenta como una herramienta esencial de empoderamiento, tanto a nivel individual como colectivo. Entender cómo la lectura no solo informa, sino que también transforma y fortalece a las personas, nos permite apreciar su valor fundamental en la construcción de una ciudadanía activa y crítica.

Para comprender el poder de la lectura, primero debemos reconocer su papel en el acceso a la información, un componente vital para el ejercicio pleno de la ciudadanía. La información es la base sobre la cual los ciudadanos construyen su comprensión del mundo, toman decisiones y actúan. En consecuencia, sin un acceso adecuado a la información, las personas quedan marginadas, incapaces de participar plenamente en la vida pública y de ejercer sus derechos de manera efectiva.

Además, la lectura nos capacita para navegar en un mundo cada vez más digitalizado, donde la información está disponible en abundancia, pero no siempre es fácil de interpretar o verificar. La capacidad de leer y de comprender lo leído nos permite diferenciar entre fuentes confiables y no confiables, entre hechos y opiniones, y entre información útil y desinformación. En un entorno donde las noticias falsas y la manipulación de la información son cada vez más comunes, esta habilidad es más importante que nunca.

Ahora bien, para que la lectura sea verdaderamente empoderadora, debe ir acompañada del desarrollo del pensamiento crítico. La lectura crítica es la capacidad de analizar, cuestionar y evaluar lo que leemos, en lugar de aceptar pasivamente la información que se nos presenta.

El pensamiento crítico, desde luego, es esencial para la vida democrática. En una sociedad plural, donde múltiples voces y perspectivas compiten por nuestra atención, los ciudadanos deben ser capaces de discernir entre argumentos sólidos y falaces, de identificar sesgos y prejuicios, y de evaluar la validez de las afirmaciones que encuentran en los textos. La lectura crítica nos permite desarrollar estas habilidades, y nos ayudan a convertirnos en ciudadanos más informados y reflexivos.

La formación de lectores

Grupo de estudiantes de la Universidad Cardenal Silva Henríquez en la BILIJ

La formación de lectores con conciencia cívica es un proceso esencial para el desarrollo de una ciudadanía activa y participativa, por lo que debe abordarse desde diversos frentes: la educación formal, los contextos no formales y el entorno familiar y comunitario. Cada uno de estos ámbitos desempeña un papel fundamental en la creación de una cultura lectora que fomente la conciencia cívica y el sentido de responsabilidad social.

La escuela es uno de los principales agentes en la formación de ciudadanos lectores, ya que tienen la responsabilidad no solo de enseñar a leer, sino también de inculcar en los estudiantes el hábito de la lectura crítica y reflexiva. Esta tarea comienza con la selección cuidadosa de los textos que se utilizan en el aula y se extiende a las metodologías pedagógicas empleadas para enseñar la lectura y para fomentar el gusto por ella, creando un entorno en el que la lectura sea vista como una actividad placentera, ayudando a formar lectores que vean la lectura como una parte integral de sus vidas, y no solo como una tarea académica.

Además, es vital que los docentes adopten estrategias pedagógicas que promuevan la lectura crítica. Esto implica enseñar a los estudiantes a no solo comprender lo que leen, sino a cuestionar y analizar los textos. Por ejemplo, al leer un artículo de noticias, los estudiantes deben ser alentados a considerar el punto de vista del autor, la veracidad de los hechos presentados y las posibles implicaciones del contenido. Esta práctica de cuestionamiento y análisis no solo fortalece la comprensión lectora, sino que también fomenta el desarrollo del pensamiento crítico.

La educación formal también debe prestar atención a la alfabetización mediática, dado que la ciudadanía en la era digital implica ser capaz de navegar por un entorno de información complejo y a menudo confuso. A los estudiantes se les debe enseñar a leer críticamente los medios digitales, a identificar la desinformación, y a utilizar la tecnología de manera ética y responsable, para que logren ser ciudadanos capaces de participar de manera informada en la esfera pública digital.

Si bien la escuela desempeña un papel crucial en la formación de lectores, el desarrollo de una ciudadanía lectora no puede depender exclusivamente del sistema educativo formal. Los contextos no formales, como las bibliotecas públicas o comunitarias, los clubes de lectura y las acciones de fomento lector, también son esenciales para promover la lectura como una práctica cívica.

Las bibliotecas públicas son quizás los recursos más accesibles y democráticos para el fomento lector. Ofrecen un espacio donde cualquier persona, independientemente de su edad, nivel socioeconómico o antecedentes culturales, puede acceder a una amplia gama de materiales de lectura de manera gratuita, junto con programas de lectura para niños, talleres de escritura creativa, charlas literarias, y clubes de lectura para todas las edades. Son actividades que no solo fomentan el hábito de la lectura, sino que también crean comunidades de lectores que comparten un interés común por el aprendizaje y la reflexión.

El entorno familiar y comunitario también juega un papel decisivo en la formación de hábitos lectores y en la construcción de la ciudadanía. La familia es a menudo el primer lugar donde los niños tienen contacto con la lectura, y las actitudes de los padres hacia los libros y la lectura pueden influir profundamente en el desarrollo de las habilidades y los intereses lectores de los niños.

En conclusión, la formación de lectores con conciencia cívica es un proceso complejo que requiere la colaboración de múltiples actores, desde las instituciones educativas hasta las familias y las comunidades. Al promover la lectura en todos estos contextos, podemos ayudar a formar ciudadanos que no solo sean capaces de leer, sino que también utilicen la lectura como una herramienta para comprender el mundo, participar en la sociedad, y contribuir al bien común. La lectura, por lo tanto, no es solo una habilidad técnica, sino una práctica fundamental para el ejercicio pleno de la ciudadanía en una sociedad democrática.

Ciudadanos en un mundo digital

El entorno digital presenta desafíos considerables para la lectura y la formación de ciudadanos críticos. Uno de ellos es la sobrecarga de información con la que resulta difícil discernir qué es relevante, qué es verdadero y qué merece nuestra atención. Esto puede llevar a una lectura superficial y fragmentada, donde los individuos se ven atrapados en burbujas de información que refuerzan sus prejuicios en lugar de desafiarlos y expandir su comprensión del mundo.

Otro aspecto relevante es el cambio en los hábitos de lectura que ha traído consigo la tecnología digital. La lectura en pantallas, rápida y fragmentada, característica de la navegación web, puede obstaculizar el desarrollo del pensamiento crítico, una habilidad esencial para la ciudadanía en una democracia.

Para contrarrestar estos desafíos, es crucial que las estrategias de formación lectora incluyan un enfoque en la alfabetización digital. Los educadores deben enseñar a los estudiantes no solo a leer y comprender textos impresos, sino también a navegar y evaluar críticamente la información digital. Es necesario fomentar la lectura profunda, incluso en entornos digitales. Estrategias como la lectura guiada, el uso de aplicaciones que faciliten la concentración y la promoción de la lectura crítica en el aula y en la comunidad pueden ayudar a contrarrestar la tendencia hacia una lectura superficial. Al promover la lectura reflexiva y el pensamiento crítico, podemos fortalecer la capacidad de los ciudadanos para participar en debates públicos y tomar decisiones informadas.

Políticas públicas

Considero que es crucial que se desarrollen y se implementen estrategias que no solo aborden los desafíos actuales, sino que también aprovechen las oportunidades para fortalecer la relación entre lectura y ciudadanía. Las políticas públicas, las iniciativas educativas y las acciones comunitarias deben trabajar en conjunto para crear un entorno en el que todos los ciudadanos tengan acceso a la lectura y las habilidades necesarias para participar activamente en la vida cívica.

Los gobiernos deben reconocer la importancia de la lectura para la ciudadanía y actuar en consecuencia. Esto incluye la inversión en la infraestructura educativa y cultural necesaria para apoyar la lectura. Las bibliotecas públicas deben ser financiadas adecuadamente para que puedan ofrecer no solo libros, sino también acceso a tecnologías digitales, programas de alfabetización y espacios para el aprendizaje comunitario. 

Las iniciativas educativas deben también ser inclusivas y culturalmente relevantes. Esto significa que los programas de lectura y alfabetización deben adaptarse a las necesidades de las diferentes comunidades, reconociendo y valorando su diversidad cultural y lingüística. La creación de materiales educativos que reflejen la diversidad de experiencias y perspectivas es crucial para asegurar que todos los estudiantes se sientan representados y motivados para participar en la lectura.

A nivel comunitario, es esencial fomentar la colaboración entre bibliotecas, organizaciones culturales, grupos comunitarios y otros actores clave. Las bibliotecas públicas deben ser entendidas como los corazones de las comunidades, espacios que ofrecen una amplia gama de servicios, desde programas de lectura y alfabetización hasta talleres de formación digital y eventos culturales. Los clubes de lectura o las ferias del libro son ejemplos de iniciativas que pueden fortalecer la cultura lectora y, al mismo tiempo, construir un sentido de comunidad y ciudadanía.

En conclusión, la formación de lectores con conciencia cívica es una tarea fundamental que requiere un enfoque integrado y multifacético. En un mundo donde la tecnología y las desigualdades sociales presentan nuevos desafíos para la lectura y la ciudadanía, es esencial que desarrollemos estrategias que aborden estos desafíos y que aprovechen las oportunidades para fortalecer esta relación crucial. Al combinar políticas públicas inclusivas, iniciativas educativas innovadoras y acciones comunitarias comprometidas, podemos construir una sociedad en la que la lectura sea un pilar fundamental para el ejercicio pleno de la ciudadanía. En última instancia, al promover una cultura lectora inclusiva y crítica, estamos fortaleciendo las bases de una ciudadanía informada, participativa y capaz de enfrentar los desafíos del presente y del futuro.

Ahora, con estos puntos en mente, es importante que reflexionemos sobre nuestro propio papel como formadores de lectores y como ciudadanos lectores. Cada uno de nosotros tiene la capacidad de contribuir a la construcción de una sociedad más justa y participativa a través del fomento lector en nuestras comunidades. 

Es esencial que, como ciudadanos críticos, continuemos cuestionando y analizando la información que consumimos, resistiendo la tentación de la superficialidad y comprometiéndonos con una lectura profunda y reflexiva. En un mundo donde la desinformación y la polarización amenazan el tejido democrático, la lectura crítica se convierte en una herramienta poderosa para la resistencia y la acción cívica.

Los invito, entonces, a actuar como agentes de cambio en sus comunidades. Porque cada libro que leemos, cada idea que cuestionamos y cada conversación que fomentamos, contribuye a la fortaleza de nuestra democracia y a la construcción de un futuro mejor para todos.

*Agradecemos a Ezio Neyra M. por su autorización para publicar este fragmento de su charla.

COMPARTE ESTE RELATO

Ezio Neyra

Director del Departamento de Literatura de la Universidad Adolfo Ibáñez, en donde se desempeña como profesor investigador en el campo de la literatura y de la cultura impresa. Es también parte del Consejo Asesor Científico Internacional de la Red Iberoamericana de Innovación y Conocimiento Científico.

Ha sido Jefe Institucional de la Biblioteca Nacional del Perú y Director de la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura del Perú.

Es autor de tres novelas y de un libro de no ficción sobre La Habana, Cuba.

Ha dado clases de Literatura y de escritura creativa en universidades de Cuba, Estados Unidos, México, Perú y Uruguay.

*Fotografía de Facultad de Artes Liberales, UAI

Para saber más

Te invitamos a conocer más del escritor Ezio Neyra en esta Charla TED «Bibliotecas como motores de desarrollo e inclusión social» | TEDxPaseoYortuque

COMPARTE ESTE RELATO