
Sembrando historias en Cerro Navia: un camino colaborativo con Fundación Fibra
EL MUNDO MIRA A CHILE
Este año, como Fundación Palabra y desde la BILIJ nos propusimos ampliar el alcance de nuestra vinculación territorial con distintas instituciones de la comuna de Santiago. En julio conocimos el Liceo de adultos Intrapenitenciario Herbert Vargas, con la finalidad de compartir nuestras prácticas de mediación lectora con bibliotecarios e internos.
Durante la primera sesión, presenté una colección variada de libros, de distintos formatos, géneros y temáticas. Bajo nuestros sellos de Lectura ampliada pudimos reconocer las particularidades del libro, adentrarnos en la lectura de imágenes y ampliar la mirada que tenemos sobre el acto de leer, y también como un objeto de apreciación artística, como una puerta a otras formas de nombrar el mundo y por sobre todo, un puente para compartir nuestra experiencia vital.
La conversación que se generó posterior a las lecturas propició que los asistentes se sintieran convocados a participar activamente compartiendo sus afectos, memorias y opiniones. Una de ellas fue gracias a la lectura de Niños de María José Ferrada, un poemario que a partir de las imágenes que propone su breve prosa poética, fue construyendo puentes que develaron historias íntimas, historias de dolor como la desaparición de un familiar cercano, las dificultades vividas durante la dictadura, lo que significó ser un niño en ese contexto.
Los mayores, desde la nostalgia y los más jóvenes, desde el asombro pero también de la ternura. Escenarios posibles, brotes de belleza de una infancia que nunca tuvieron.
La segunda sesión la realizamos junto con Constanza Mekis. Escogimos ampliar la poesía entre las propuestas lectoras, ya que la experiencia anterior nos abrió camino, pues hubo una especial atención hacia el texto poético. Nos asombramos al escuchar que recordaban no sólo las lecturas, sino también las reflexiones que allí surgieron, a un mes del primer encuentro.
Al compartir las apreciaciones luego de la lectura, volvió a aparecer la ternura y también el amor a las cosas simples, a la naturaleza. Que desde una situación de encierro torna en melancolía, un lugar anhelado desde la imposibilidad de habitarlo.
Esta vez, para materializar el diálogo espontáneo a partir de las lecturas, les propusimos crear el título de un libro que no existe, pero que desearían que existiera. Fue gratificante leer lo que cada uno escribió, ya que las temáticas los atravesaban a todos: volver en el tiempo, reparar los errores, salir en libertad, recorrer las calles, estar en el camino del bien.
Ambas instancias nos impulsan a seguir sosteniendo este espacio de encuentro, donde reafirmamos la necesidad de la lectura como un puente para construir comunidad, conectarnos con nuestros pares y validar la experiencia humana, que compartida, entre los muros se aliviana.
Agradecemos a Cristian Araya, director del Liceo Herbert Vargas, A Juan Kattan, bibliotecario que nos acogió en su espacio, a Marcela Allende, Coordinadora comunal de Bibliotecas CRA quien nos vinculó y principalmente a los internos que se sintieron convocados y participaron con gran disposición y apertura.
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